Algo de historia
Durante décadas los estudiosos
han procurado hallar la fórmula para vencer a la perfecta ecuación y no
han podido hallarla debido a que no buscaron en forma adecuada. Influidos
por la acepción "El cálculo vencerá al azar", trabajaron por su propia
acepción "El cálculo vencerá con el cálculo".
Han pasado los años. La intuición me llevó a formularme la hipótesis de
que el misterio se debía encontrar escondido a la vista del hombre, pero
a la luz del día, bajo los enigmas de las más variadas concepciones geométricas,
esas que llevan en su lenguaje mítico las leyes que rigen la vida.
La hipótesis primero, recabar datos fidedignos (permanencias reales de
ruleta), poner mente en este experimento de laboratorio, empezar desde
el "no se puede" al "se puede"; del "imposible" al "es posible". Liberarse
de viejos paradigmas, recabar información útil, pasar a la acción como
lo hicieron Copérnico, Galileo, Nash y tantos otros pioneros de las ciencias,
todo empieza en un sueño de quimera.
Luego, el experimento, la satisfacción personal al comprobar el éxito,
lo real de su funcionamiento, el orgullo que invade el alma del investigador,
ver el fruto, el resultado final.
Muchos fervorosos del "es imposible" se olvidan del axioma "Lo inesperado
tiende a suceder", basta con qué un solo hombre sobre la tierra se proponga
algo.
Iván Doncel.
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