Éste fue el punto de partida para el desarrollo del trabajo y la puesta en marcha de una investigación donde concurrieron factores tangibles e intangibles que probaron estadísticamente el acierto en la hipótesis sobre el secreto del cilindro. El trabajo y la investigación de un inédito estudio en lo sistemático, lo misterioso y lo racional, llevaron al logro eficaz de lo que se bautizó: Simira.El azar es el fenómeno natural donde los conocimientos son todavía incompletos, pero sin embargo se han podido formular leyes deducidas del cálculo y de largas observaciones como en otras ciencias. El cálculo está presente y convertido en un elemento integral de la aritmética, la física, la astronomía, la geometría, la balística, etc., el mismo interviene diariamente en nuestra existencia, lo que hace al azar más discrecional.
El cilindro de la ruleta es tomado en este estudio como la perfección en el desarrollo de las dinámicas reguladoras y de las dinámicas dictaminantes. La bola que gira dentro de la ruleta, carece por ser inanimada, de memoria (principio este reconocido por todos los estudiosos del tema), pero quién puede negar que la misma tiene destino dentro de una de las casillas del cilindro, lo que no pueden aseverar es cuál será, esto pertenece para algunos a la posibilidad y es real, para Simira a la probabilidad cierta.
En la actualidad la distribución de los números no es la misma en la ruleta francesa y en la americana, tampoco la cantidad de ceros.
A Simira le es indiferente cualquier distribución de los números dentro del cilindro, las leyes se cumplen en forma inexorable, son rígidas y el descubrimiento involucra el nexo que existe entre el número que sale con los que salieron y los que van a salir en adelante, es parte del misterio develado, si a esto sumamos lo sistemático de la acción y lo racional de las leyes, logramos adelantarnos al acierto en un noventa y cinco por ciento de los resultados probables.
Simira se compone de seis tablas de seis números cada una, con una simpleza tal, que resulta muy fácil de memorizar, cada número involucra a cinco más. Las tablas son fijas.
Simira está logrado para la apuesta más importante del juego de la ruleta: el número pleno.
El fracaso de algunos sistemas radica en la complejidad de los mismos. Para el iniciado sistemista, las cifras se le entremezclan y comienzan los errores que llevan a la frustración. Lo ventajoso, es contar con algo simple y de fácil aplicación, en donde los resultados se den a la brevedad de iniciado el mismo.
Simira demuestra que cada bola no es solitaria en el resultado, (solamente resulta independiente tomada fuera de las permanencias).
Simira no toma en cuenta el cero. No está en ninguna tabla y eso lo hace neutro a los fines, pero le reconoce el milagro de poder escribir un número cualquiera por medio de diez caracteres. Agregando un cero a la derecha se eleva el orden decimal, un multiplicador que instantáneamente efectúa toda la multiplicación por diez.
Simira no cree en la suerte: toda disciplina trae consigo conducta, por consiguiente: los juegos pueden ser para los habilidosos o para los que desfían al azar. Para unos la preparación puede significar el éxito, para los otros solamente cara o ceca de la moneda.
Simira necesitó de importantes permanencias solamente para afianzar su fortaleza y seguridad dentro de la Ley de los Grandes Números. Distinas fuentes acudieron a los estudios, entre ellas, permanencias de probada seriedad. Hoy se puede afirmar que los resultados obtenidos se logran aún en los casinos virtuales (los cuales se sabe son programados sin intervención del llamado azar que muchos creen existe en casinos reales) el factor azar es algo personal, transitorio.
Simira seguramente traerá un debate enriquecedor para todos los que estamos dispuestos al mismo, nada será igual en adelante.