Son permanencias controladas las bolas tiradas en una misma mesa, en
días corridos y anotadas desde su apertura al cierre. Dichas permanencias
son avaladas por empresas del ramo de juegos de azar.
Las bolas funcionales a Simira son las que inician la puesta
en funcionamiento del sistema.
En la primera parte de las estadísticas se aplicó Simira
solamente en sus tres primeros tramos, con la certeza previa de aciertos
en algo más del noventa y cinco por ciento; el cinco por ciento
residual al volver a reiniciar la aplicación del mismo repite el
círculo virtuoso de Simira con los porcentajes históricos
de aciertos.
Las probabilidades de Simira como esperanza matemática
son altísimas.
La aplicación de Simira en seis tramos se completa en
la salida de 36 bolas seguidas e incluye al cero, una ventaja cedida por
Simira solamente en la estadística (considerado porcentaje
del 2,7% a favor de la banca), a continuación el cuadro estadístico
y los resultados obtenidos en sus seis tramos de aplicación:
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